Propiamente la Artritis Reumatoide no tiene por qué producir aumento de peso, incluso hay casos en las que se produce una pérdida de peso. Lo que si pueden provocar aumento de peso son los efectos secundarios de algunos medicamentos que se utilizan para su tratamiento como es el caso de los corticoides, que provocan retención de líquidos.
Según un estudio de 2015, las personas con obesidad tienen más probabilidades de desarrollar artritis reumatoide (AR).
Otros alimentos que pueden agravar la inflamación y se debe de intentar reducir su ingesta: Huevos, moluscos, embutido, margarina, nata, fritos, sal, quesos curados, leche y derivados, azúcar. Se recomienda limitar también el vinagre, el café y el chocolate.
Según una serie de estudios la eficacia de los productos biológicos, así como algunos medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD) tradicionales, se ve reducida en individuos obesos con AR. Un estudio del año 2013, publicado en Arthritis Care & Research, halló que los pacientes con sobrepeso y obesos tienen hasta un 50 % menos de probabilidades de tener un resultado positivo después de 12 meses de terapia con productos biológicos que bloquean el TNF-alfa que los pacientes de peso normal.
Por el contrario, la pérdida de peso se relaciona con una mejor respuesta clínica.
Por otro lado, la inflamación causada por la artritis reumatoidea puede causar erosión de las articulaciones. Este efecto puede verse agravado por el exceso de peso corporal.
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